La flor de Esperanza


Mi hija Nidia ama las historias. Como hice también con sus hermanos, desde muy pequeña le leí cuentos o se los inventé. Se emocionaba mucho al llegar ¨la hora del cuento¨. Cuando aprendió a leer y escribir se abrió un universo increíble para ella, desde ese momento empezó a inventar cuentos y a escribirlos. Esta historia la hizo a principios del año 2014 cuando tenía todavía ocho años, es sobre una niña y una flor…

 

La flor de Esperanza. Portada por Nidia García

 

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Había una vez una niña llamada Esperanza que tenía un pequeño secreto el cual compartía con su mamá.

Ella era una niña flaca y tenía cabello largo y marrón. Su curso favorito en la escuela era matemáticas, le gustaba porque para ella era muy fácil.

 

Esperanza, Ilustracion Patssy Higuchi

 

Tiene ocho años y dice que su color favorito es el azul. Es alegre, cariñosa, tímida y juguetona, a veces le gusta ir a caminar por la playa.

Hace algunas semanas su mamá le regaló una maceta que había comprado a una señora en el mercado, la maceta solo tenía un poco de tierra negra. A Esperanza le dió mucha curiosidad, su mamá solo le dijo que las instrucciones de la señora fueron que mantuviera la tierra húmeda, la pusiera en un sitio donde no hiciera frío y que el amor haría el resto.

Así lo hizo y al poco tiempo nació una plantita que le dió una flor azul, azul, azul. ¡Como quería Esperanza a su flor azul!

Un día cualquiera cuando estaba triste porque el día estaba gris o porque no había nadie con quien jugar, miraba su flor y por arte de magia dejaba de estar triste. Era una flor mágica que podía animar el corazón.

 

Esperanza, Ilustracion Patssy Higuchi

 

Un día Esperanza se dió cuenta de que su flor no estaba donde la dejaba siempre.

Levantó la maceta donde estaba su plantita y fue corriendo a buscar a su mamá para que viera lo que había pasado.

– Mamá, yo la cuidé, la tuve en un sitio donde no hacía frío, pero ella se fue, mira!

Mamá abrazó fuerte a Esperanza, la miró por un rato y antes de poder decirle algo ella le dijo: ¡Mamá mi flor dejó su corazón para mí!

Su mamá le dijo, es verdad hija, quizás ya no podrás verla y tocarla, pero estará siempre en tu corazón.

Luego se abrazaron fuerte y juntas volvieron a poner la maceta en su lugar.

 

Nidia García, 2014.

 

 

 

 

 

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